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Por qué mi lavadora no centrifuga
Por qué mi lavadora no centrifuga

lectura de 1 min

¿Por qué mi lavadora no centrifuga? 6 problemas que le pueden suceder
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El centrifugado es una función muy importante para cualquier lavadora: acorta el tiempo necesario para el secado y supone una ayuda adicional en la retirada del detergente y el suavizante de la ropa. Sin embargo, a veces la lavadora no centrifuga. Y en otros casos, la lavadora no centrifuga ni desagua. Y eso puede deberse a un problema en el electrodoméstico o simplemente a un pequeño error en su uso. Así que en este post te contamos cuáles son las posibles causas de esos problemas y cuáles son sus soluciones.

 

 

 

¿Por qué mi lavadora no centrifuga?

 

 

“Mi lavadora lava pero no centrifuga”. Si esa es la frase que mejor define lo que ocurre con tu electrodoméstico, lo primero que debes hacer es consultar el manual de instrucciones. Los modelos de lavadoras Grundig cuentan con una sección específica dedicada a los problemas y averías más comunes, y en ella hay varios supuestos relacionados con el centrifugado. En concreto, estas son las causas más habituales por las que la lavadora no centrifuga:

 

 

La carga no está equilibrada en la lavadora: por alguna razón, durante la fase de lavado y aclarado (quizás por tratarse de una carga que no es uniforme), el contenido se ha distribuido de manera irregular, y el sistema de detección automática así lo ha estimado.

 

 

Solución: abrir la puerta de la lavadora y redistribuir la carga de manera manual. Posteriormente, accionar o reanudar el programa de centrifugado.

 

 

Sigue habiendo agua en el tambor: esto ocurre cuando la lavadora no centrifuga ni desagua, debido a que hay un problema con el filtro de la bomba o con la manguera de drenaje.

 

 

Solución: revisar el filtro y la manguera de drenaje, y desatascarlos si procede. En el caso de la manguera, puede estar provocando una obstrucción si tiene alguna doblez o nudo.

 

 

Hay demasiada espuma en el tambor: así lo detecta el sistema de absorción automática y, por tanto, no permite que el programa pase a la fase de centrifugado. Esto se debe a que se ha usado una cantidad excesiva de detergente.

 

 

Solución: realizar un aclarado extra. Y para la próxima ocasión, utilizar la dosis adecuada de detergente, que es la recomendada por el fabricante.

 

 

Mi lavadora centrifuga pero la ropa sigue húmeda, ¿por qué?

 

 

Los problemas que hemos expuesto más arriba indican que la lavadora no centrifuga, pero también puede ocurrir que centrifugue de manera insuficiente. Es decir, que al abrir la puerta y recoger la colada, el usuario se dé cuenta de que está más húmeda de lo que debiera. Y como contábamos en este otro post, resulta muy importante que las fases de aclarado y centrifugado se completen de manera adecuada para evitar reacciones alérgicas, especialmente en pieles sensibles y de bebé. 

 

 

En este sentido, el problema puede estar en la línea de los anteriores. Por ejemplo, puede haber problemas en el filtro de la bomba de agua o en la manguera de drenaje, como obstrucciones por suciedad o una doblez en la manguera que impida evacuar adecuadamente el agua.

O bien, puede darse el problema de un exceso de detergente, lo que genera demasiada espuma en el tambor y la activación del sistema de absorción de la espuma. En ese caso, la solución es la misma que se indicaba antes: realizar un nuevo aclarado y activar la fase de centrifugado después.

 

 

Mi lavadora golpea al centrifugar, ¿por qué?

 

 

Aunque el problema que más preocupa al usuario es que la lavadora no centrifugue, no es el único que le puede resultar molesto, sobre todo si llega a comprometer el buen funcionamiento del electrodoméstico. En concreto, uno muy habitual es que la lavadora golpea al centrifugar. ¿Por qué ocurre? Pueden ser varias las causas, y generalmente son de fácil solución:

 

 

La lavadora no está sobre una superficie estable o regular, de modo que al realizar el centrifugado, la lavadora se desestabiliza y acaba golpeando el mueble anexo o el suelo, provocando ruido y caída de objetos.

 

 

Solución: ajustar las patas de la lavadora, lo cual se hace mediante el sistema de rosca que tiene cada una de ellas.

 

 

El volumen de la colada es demasiado grande: cuando se sobrepasa el peso recomendado en el tambor, el movimiento de centrifugado se hace más violento y puede llevar al electrodoméstico a desestabilizarse y a golpear a su alrededor. Hay que tener en cuenta que la ropa, al humedecerse, aumenta de peso.

 

 

Solución: retirar una parte de la colada para centrifugarla en otro ciclo. Y en próximas ocasiones, no superar el peso recomendado en el manual de instrucciones.

 

 

Los pernos de seguridad para el transporte no se han retirado: si bien esto puede hacerse notar durante la fase de lavado y aclarado, será todavía más evidente en la de centrifugado.

Solución: detener inmediatamente el ciclo de lavado, retirar la ropa, extraer la lavadora y quitar los pernos de seguridad, pues podrían ocasionar daños en el electrodoméstico. Tras ello, iniciar un ciclo normal de lavado.

 

 

En cualquier caso, si percibes que el centrifugado es demasiado fuerte para tu gusto o no quieres conseguir una retirada de la humedad tan profunda, también puedes seleccionar una velocidad personalizada (y más baja) de centrifugado, lo que implicará menos movimiento y menos ruido durante esta fase. Esto, por otro lado, es lo recomendable cuando se trata de prendas delicadas que no soportan velocidades altas de centrifugado.

 

 

Y si no se logra una solución, recurre al soporte técnico

 

 

Aunque aquí te hemos explicado por qué una lavadora no centrifuga y cuáles son las soluciones a ello, puede que el problema siga persistiendo: ya sea por tratarse de otra avería distinta o porque no logras aplicar correctamente la solución. En ese caso, lo mejor es ponerse en contacto con el soporte técnico para que revise a fondo el aparato y detecte qué está fallando. 

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